En general, los detectores térmicos
poseen el más bajo costo y tasa de falsas
alarmas, pero son los más lentos de
respuesta. Debido a que el calor generado
por pequeños fuegos tiende a disiparse rápidamente,
los detectores térmicos tienen su mejor
aplicación en la protección de espacios
confinados o directamente a las distancias
recomendadas o con separaciones inferiores
para obtener una respuesta más rápida.
La temperatura de funcionamiento de un
detector térmico debe ser al menos 14 ºC
superior a la máxima temperatura ambiente
esperada en la zona protegida.
Los detectores de humo son más
costosos que los térmicos, pero responden
más rápidamente a los incendios. Son más
adecuados para la protección de grandes
espacios abiertos porque el humo no se
disipa con tanta rapidez como el calor en
un espacio de las mismas dimensiones. Se
instalan según una disposición en
rejilla, o según las condiciones que
prevalezcan en función de las corrientes
de aire.
Los detectores de humo por ionización
son útiles cuando se producen incendios
con llama. Los detectores de humo fotoeléctricos
tienen una mejor utilización en lugares
que tengan posibilidad de ser afectados
por incendios de rescoldos o incendios que
afecten al aislante de cable de pirólisis
a baja temperatura (PVC).
Los detectores de llama ofrecen una
respuesta extremadamente rápida, pero se
activa con cualquier fuente de radiación
dentro de su campo de sensibilidad. Si se
aplican inadecuadamente, las tasas de
falsas alarmas pueden ser elevadas. Debido
a que son dispositivos que necesitan ver
el fuego, debe cuidarse que no sean
bloqueados accidentalmente por equipos o
materiales almacenados. Su sensibilidad va
en función del tamaño de la llama y
distancia de ésta al detector. Aunque son
relativamente caros, son idóneos para
proteger áreas con presencia de polvos o
vapores explosivos o inflamables, debido a
que normalmente está dotados de carcasas
a prueba de explosiones.
INSTALACIÓN
DE DETECTORES
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Una vez elegido el detector más
adecuado, el siguiente paso es instalarlo
en la zona que hay que proteger. Los del
tipo puntual se emplazan generalmente no más
de 10 cm del techo o paredes.
Cuando se instalan detectores térmicos
a las distancias certificadas, los tiempos
de detección son aproximadamente
equivalentes al tiempo de funcionamiento
de los rodicadores normalizados de 74 ºC
del tipo de palanca y varilla. Si se desea
una respuesta más rápida, se debe
reducir la separación del detector. También,
cuando los techos sean altos, o cuando su
construcción no sea lisa, la separación
debe reducirse adecuadamente. La norma
NFPA 72 E- Norma para los detectores automáticos
de incendio- establecen mayor información
específica sobre la instalación de
detectores.
SEPARACIÓN DE DETECTORES TÉRMICOS EN
TECHOS ALTOS
Debido a que el aire al ascender
durante el incendio es diluido por el aire
frío, se ha creído siempre que los
detectores térmicos deberían ser
instalados muy juntos en techos altos para
conseguir el mismo tiempo de respuesta que
el que proporcionarían en un techo de 2,5
a 3 metros de altura. Los datos de múltiples
ensayos demuestran que los detectores térmicos
deberían estar más juntos, cuando se
instalan en un techo alto, para alcanzar
el mismo tiempo de respuesta que si
estuvieran en techos de 3 metros. La norma
NFPA 72 E exige la reducción de la
separación cuando los detectores de calor
están montados en techos de más de 3
metros de altura.
Cuande se instale cualquier tipo de
detector térmico, deben tenerse en cuenta
las fuentes de calor en el espacio
protegido que podrían causar falsas
alarmas. Por ejemplo, los detectores térmicos
deberían situarse apartados de unidades
calefactoras y hornos, de donde se espera
salgan oleadas de aire caliente.
La instalación adecuada para los
detectores de humo es más importante que
la de los detectores térmicos, debido a
que en un incendio de rescoldos, el
transporte de humo está fuertemente
influenciado por la corriente de aire
convectiva en la zona protegida. A pesar
de que se pueda instalar una parrilla,
como punto de arranque, debe tenerse
cuidado en colocar adecuadamente los
registros de suministro de calor y los de
retorno del aire. Los detectores de humo
deberían colocarse aparte de las
turbulencias producidas por las salidas de
aire caliente. Su colocación debería
favorecer el aire de retorno, debido a que
el aire de retorno dirigirá el humo hacia
el detector, y que la velocidad del aire
de regreso, tiende a ser menor.
APLICACIONES ESPECIALES
Los detectores de humo de conductos de
aire se instalan en los conductos de
retorno de los sistemas HVAC (calefacción,
ventilación y aire acondicionado),
procedente de un fuego en el edificio.
Detectado el incendio, el sistema de
control asociado detiene los sopladores de
circulación, o los invierte a situación
de escape de humos.
Se emplean también dispositivos
activados por humo para cerrar automáticamente
puertas contra incendios en edificios, a
fin de limitar la propagación del humo en
caso de incendio. Esto puede conseguirse
con detectores montados en el techo de los
corredores, conectados a dispositivos de
apertura situados en las puertas y
activados eléctricamente, o mediante
detectores de humo integrados en las
propias puertas.
Cuando se instalen detectores de humo,
debe considerarse también la
estratificación del humo. El humo puede
estratificarse debajo del techo, debido a
grandientes de temperatura, o a corrientes
de aire a lo largo del techo. La instalación
de detectores de gas es similar a la de
los de humo puesto que los gases del
incendio tienden a circular con el humo y
se ven afectados de forma similar por las
corrientes de convección en el espacio
protegido. Deben emplazarse también lejos
de fuentes de gases o vapores oxidables,
tales como por ejemplo, disolventes
hidrocarbonados o rociadores de aerosol,
que podrían causar falsas alarmas.
Los requerimientos de los detectores de
llama son distintos a los de calor o humo,
que las distancias de separación no son
importantes para los dispositivos de línea
de visualización. Deben emplearse de
forma que puedan ver la radiación
luminosa que emane de cualquier punto del
espacio protegido. Debido a que el cono de
visión varía según el diseño del
detector , deben seguirse las
recomendaciones del fabricante para la
cobertura de la zona. Necesitan
apantallarse o situarse de forma que lo
vean fuentes de energía radiante que no
procedan de fuegos y puedan provocar
falsas alarmas.