Fuente: www.epa.gov
United
States
Environmental Protection
Agency
Office of
Water
Washington, D.C.
EPA 832-F-00-064
Septiembre de 2000
DESCRIPCIÓN
Los biosólidos son principalmente
materiales orgánicos producidos durante el
tratamiento de aguas residuales, los cuales
pueden ser utilizados en diversos usos
beneficiosos. Un ejemplo de tales usos es la
incorporación de biosólidos al terreno
para abastecerlo de nutrientes y para
renovar la materia orgánica del terreno.
Esta actividad se conoce como aplicación al
terreno. Los biosólidos se pueden utilizar
en terrenos agrícolas, bosques, campos de
pastoreo, o en terrenos alterados que
necesitan recuperación.
El reciclaje de los biosólidos
a través de la aplicación al terreno tiene
varios propósitos. Estos mejoran las
características del suelo, tales como la
textura y la capacidad de absorción de
agua, las cuales brindan condiciones más
favorables para el crecimiento de las raíces
e incrementan la tolerancia de la vegetación
a la sequía. La aplicación de biosólidos
también provee nutrientes esenciales para
el crecimiento vegetal, incluyendo el nitrógeno
y el fósforo, así como algunos
micronutrientes esenciales, tales como el níquel,
el zinc y el cobre. Los biosólidos pueden
servir también como una alternativa o
sustituto de los costosos fertilizantes químicos.
Los nutrientes contenidos en los biosólidos
ofrecen diversas ventajas en comparación
con los fertilizantes inorgánicos debido a
que son orgánicos y pueden ser incorporados
lentamente por las plantas en crecimiento.
Estas formas orgánicas de nutrientes son
menos solubles en agua y, por lo tanto,
tienen una menor probabilidad de lixiviarse
al agua subterránea o ser arrastradas a las
aguas superficiales.
Existen diversos métodos para la aplicación
de biosólidos al terreno. La selección del
método depende del tipo de terreno y de la
consistencia de los biosólidos. Los biosólidos
líquidos contienen esencialmente del 94 al
97 por ciento de agua y cantidades de sólidos
relativamente bajas (del 3 al 6 por ciento).
Éstos se pueden inyectar al suelo, o pueden
ser aplicados a la superficie del terreno.
Para la inyección de
biosólidos al suelo se utilizan vehículos
especializados, tal como se muestra en la
Figura 1. Estos vehículos especializados
tienen mangueras que salen del tanque de
almacenamiento hacia las toberas de inyección,
desde donde se liberan los biosólidos. Para
la aplicación superficial de biosólidos se
utilizan vehículos especializados
modificados (Figura 2).
Los biosólidos aplicados a la superficie
del terreno generalmente se incorporan
dentro del terreno utilizando equipos agrícolas
convencionales.
A menudo resulta económico reducir el
volumen de los biosólidos previamente a su
transporte o almacenamiento. La cantidad de
agua contenida en los biosólidos se puede
reducir mediante procesos mecánicos, tales
como el drenado, la deshidratación por
prensa, o la centrifugación, dando como
resultado un material compuesto hasta en un
30 por ciento de sólidos secos. Este
material tiene la consistencia del suelo húmedo.
Los biosólidos deshidratados no requieren
de ningún tipo de equipo especializado y se
pueden aplicar con la ayuda de los equipos
agrícolas convencionales, tales como los
esparcidores de estiércol operados
contractores
La Figura 3 muestra el
rocío de los biosólidos, un método de
aplicación utilizado principalmente en
zonas de bosques o en zonas que requieren de
actividades de recuperación. Los biosólidos
líquidos se rocían desde un tanque
remolcado por un camión u otro vehículo.
En la Norma 503 de la Agencia de Protección
Ambiental, Estándares para la Aplicación y
Disposición de Lodos de Aguas Residuales
(40 CFR Part 503 Rule: Standards for the Use
and Disposal of Sewage Sludge), se requiere
que los sólidos de las aguas residuales
sean procesados antes de ser aplicados o
incorporados al terreno. Este proceso,
denominado “estabilización”, ayuda a
minimizar la generación de olores, destruir
los agentes patógenos (organismos causantes
de diversas enfermedades), y reducir las
probabilidades de atracción de vectores.
Existen diversos métodos para la
estabilización de los sólidos de las aguas
residuales, incluyendo:
• El ajuste del pH, o
la estabilización alcalina.
• La digestión.
• El compostaje.
• El secado térmico.
La Norma 503 define dos tipos de biosólidos
con respecto a la reducción de agentes patógenos,
Clase A y Clase B, dependiendo del grado de
tratamiento que los sólidos hayan recibido.
Los dos tipos son adecuados para la aplicación
al terreno, pero se imponen requisitos
adicionales en la Clase B. Éstos se
detallan en la Norma 503 e incluyen
actividades tales como el acceso restringido
del público al terreno de aplicación, la
limitación de consumo por el ganado, y el
control de los periodos de cosecha. Los biosólidos
de la Clase A (biosólidos tratados de tal
manera que no contengan agentes patógenos a
niveles detectables) no están sujetos a
estas restricciones. Además de la
estabilización, la Norma 503 establece las
concentraciones máximas de metales que no
pueden sobrepasarse en los biosólidos que
van a ser aplicados al terreno. Éstas se
denominan Concentraciones Límite Ceiling
Concentrations). La Norma 503 también
establece las Tasas Acumulativas de Carga
Contaminante aplicable a ocho metales, las
cuales no deben excederse en los lugares de
aplicación al terreno. Un tercer juego de
criterios para metales también incluído en
la Norma 503 es conocido como las
Concentra-ciones de Agentes Contaminantes.
Si estas concentraciones no son sobrepasadas
en los biosólidos que se aplicarán al
terreno, entonces no es necesario hacer el
seguimiento de las Tasas Acumulativas de
Carga Contaminante. La Tabla 1 muestra los
tres juegos de límites del gobierno federal
que son aplicables a los biosólidos a ser
aplicados al terreno.
El término Calidad
Excepcional se utiliza frecuentemente para
describir un producto de biosólidos que reúna
los requisitos de reducciuón patógena de
la Clase A, los límites más severos con
relación a los metales (Concentración de
Contaminantes) y los estándares de reducción
de atracción de vectores establecidos en la
Norma 503. Los vectcores (moscas, mosquitos
roedores, aves, etc.) pueden transmitir
enfermedades directamente a los biosólidos
que satisfacen los requisitos de reducción
de agentes patógenos de la Clase A, los
limites más rigurosos de los metales
(Concentraciones de Agentes Contaminantes),
y los estándares para la reducción de
atracción de los vectores especificados en
la Norma 503. Los vectores (moscas,
mosquitos/zancudos, roedores, pájaros,
etc.) pueden transmitir enfermedades
directamente a los seres
humanos o desempeñar un papel específico
como anfitrión en el ciclo vital de un
agente patógeno. La reducción de la
atracción del vector se refiere al proceso
por el cual los biosólidos se hacen menos
atractivos a los vectores de tal modo que
reducen las probabilidades de transmisión
de enfermedades. Los productos biosólidos
de Calidad Excepcional son tan seguros para
su manejo como los productos agrícolas y de
horticultura, y pueden aplicarse al terreno
sin restricciones.
APLICABILIDAD
Las actividades de aplicación al terreno
son muy convenientes para el manejo de los sólidos
en instalaciones de tratamiento de aguas
residuales de cualquier tamaño. Este es el
método de preferencia para instalaciones
pequeñas al ofrecer ventajas económicas y
beneficios al medio ambiente y a las
comunidades agrícolas. Sin embargo, los
biosólidos producidos por muchas áreas
metropolitanas principales en todo el país
son también aplicados al terreno.
Por ejemplo, los biosólidos de la instalación
de tratamiento de aguas residuales Blue
Plains, que presta servicio al District of
Columbia y a comunidades circundantes en
Virginia y Maryland, se han aplicado al
terreno desde que se iniciaron las
operaciones de la planta en 1930. Por lo
menos una parte de la producción de biosólidos
de instalaciones ubicadas en las ciudades de
Philadelphia, Chicago, Denver, Nueva York,
Seattle y Los Ángeles es aplicada al
terreno.
La aplicación al terreno es mucho más fácil
de implementar en lugares en donde se
dispone de terrenos agrícolas cercanos a la
producción de biosólidos; sin embargo, los
avances en las actividades de transporte han
hecho que la aplicación de biosólidos al
terreno sean viables incluso en distancias
de transporte mayores a 1,000 millas. Por
ejemplo, Philadelphia transporta los biosólidos
deshidratados por 250 millas para convertir
los terrenos al oeste de Pennsylvania en
terrenos utilizables, y New York City envía
algunos de sus biosólidos a más de 2,000
millas a Texas y Colorado.
VENTAJAS Y DESVENTAJAS
La aplicación al terreno ofrece diversas
ventajas así como algunas desventajas que
deben ser consideradas antes de seleccionar
esta opción de manejo de biosólidos.
Ventajas
La aplicación al terreno es una forma
excelente de reciclar los sólidos
contenidos en las aguas residuales siempre y
cuando se controle la calidad del material.
Estos biosólidos retornan nutrientes
valiosos al terreno y mejoran las
condiciones para el crecimiento de la
vegetación. La aplicación al terreno es
una opción relativamente económica, y la
inversión de capital es generalmente menor
comparada con otros métodos de manejo de
biosólidos. Los contratistas pueden
proporcionar el equipo necesario para el
transporte y para la aplicación al terreno.
Además, las necesidades de espacio en la
planta de tratamiento pueden ser
relativa-mente menores dependiendo del método
de estabilización seleccionado.
Desventajas
Aún cuando la aplicación al terreno
requiere un capital relativamente menor, se
puede necesitar un extenso esfuerzo laboral.
Incluso si se utilizan contratistas para la
aplicación, la supervisión de dichas
actividades es esencial para el éxito del
programa. La aplicación al terreno está
también limitada a ciertas épocas del año,
especialmente en los climas más fríos.
Los biosólidos no deben ser aplicados en
terrenos congelados o cubiertos de nieve, y
a veces los campos de cultivo no son
accesibles durante la estación de
crecimiento. Por lo tanto, es necesario
proporcionar una capacidad de almacenamiento
junto con programas de aplicación al
terreno. Incluso cuando se logra una
sincronización adecuada (por ejemplo, antes
de plantar las cosechas en usos agrícolas),
el estado del tiempo puede interferir con la
aplicación. Las lluvias de primavera pueden
hacer imposible que el equipo de aplicación
llegue a los campos agrícolas, haciendo
necesario el almacenaje de los biosólidos
hasta que mejoren las condiciones climatológicas.
Otra desventaja de la aplicación al terreno
es la posible oposición pública, la cual
se desarrolla principalmente cuando el sitio
de uso se ubica cerca de las áreas
residenciales. Una de las principales causas
de la oposición pública es el olor. En el
peor de los casos, los municipios o condados
pueden pasar ordenanzas que prohíben o
restringen la aplicación de los biosólidos.
Sin embargo, muchos programas exitosos han
ganado el apoyo público a través de una
comunicación efectiva, un componente
absolutamente esencial en la aplicación benéfica
de los biosólidos.
Impactos Ambientales
A pesar de tener diversos efectos positivos
en el ambiente, la aplicación al terreno
puede tener impactos negativos en el agua,
el suelo y el aire si dicha aplicación no
se realiza correctamente.
Los impactos negativos en el agua resultan
por la aplicación de biosólidos utilizando
tasas que exceden los requerimientos
nutritivos de la vegetación. El exceso de
nutrientes en los biosólidos
(principalmente los compuestos de nitrógeno)
pueden lixiviarse del suelo y llegar al agua
subterránea. La escorrentía pluvial puede
también transportar un exceso de nutrientes
al agua superficial. Sin embargo, debido a
que los biosólidos son un fertilizante de
liberación lenta, la probabilidad de que
los compuestos de nitrógeno sean lixiviados
de suelos mejorados con biosólidos, es
menor a la del uso de fertilizantes químicos.
En las áreas fertilizadas por medio de biosólidos
o de productos químicos, la probabilidad de
estos impactos es mitigada mediante prácticas
de manejo apropiadas, las cuales incluyen la
aplicación de biosólidos utilizando tasas
agronómicas (las tasas a las cuales los
nutrientes son utilizados por la vegetación).
El mantenimiento de zonas de separación
entre las áreas de aplicación y los
cuerpos de agua superficiales, y las prácticas
de conservación del suelo minimizan los
impactos en el agua superficial.
Los impactos negativos al suelo pueden
resultar del mal manejo de la aplicación de
biosólidos al terreno. Las normas federales
contienen estándares relacionados con los
metales de interés y la aplicación de biosólidos
al terreno, y de cumplirse con dichos estándares
se evita la acumulación de metales a
niveles dañinos. Los requisitos estrictos
referentes al mantenimiento de expedientes e
informes, tanto a nivel federal como
estatal, han sido impuestos para prevenir el
mal manejo de los biosólidos.
Los olores producidos por la aplicación de
biosólidos representan el principal impacto
negativo al aire. La mayoría de los olores
asociados con la aplicación al terreno son
una molestia más que una amenaza a la salud
humana o al ambiente. Las actividades para
el control de olores se centran en reducir
la generación de olores de los biosólidos,
o en incorporar los biosólidos al terreno. Los procesos de estabilización tales como
la digestión pueden disminuir la generación
de olores. Los biosólidos que han sido
desinfectados a través de la adición de
cal pueden emitir olores de amoníaco, pero
esto generalmente sucede en un área
restringida y los olores se disipan de una
manera rápida. La estabilización de biosólidos
reduce los olores y da lugar a una operación
que es menos desagradable que la aplicación
de estiércol.
En general, es preferible el uso de un
programa de aplicación de biosólidos al
terreno manejado adecuadamente, al uso de
fertilizantes convencionales por las
siguientes razones:
• Los biosólidos son productos
reciclados, cuya aplicación no reduce la
cantidad de ningún recurso no renovable tal
como el
fósforo.
• Los nutrientes contenidos en los biosólidos
no son tan solubles como aquellos en los
fertilizantes químicos, y por lo tanto se
liberan más lentamente.
• Se requiere que los aplicadores de biosólidos
mantengan una separación adecuada con los
recursos del agua, y en la mayoría de los
casos están sujetos a prácticas más
rigurosas para la conservación y el control
de la erosión del suelo, el manejo de los
nutrientes, y los requisitos de
mantenimiento de expedientes e informe que
en el caso de los agricultores que sólo
utilizan fertilizantes químicos o estiércol.
• La aplicación de los biosólidos
requiere un monitoreo detallado.
• La materia orgánica en los biosólidos
mejora las características del terreno para
el crecimiento óptimo de las plantas,
incluyendo lo apropiado del cultivo, la
friabilidad, la fertilidad y la capacidad de
retención de agua. Además, los biosólidos
disminuyen la necesidad del uso de
pesticidas.
Una declaración conjunta del Departamento
de Agricultura de los Estados Unidos, la
Administración Alimentos y Drogas, y la
Agencia de Protección Ambiental manifiesta
que: “...la aplicación de los biosólidos
de alta calidad junto con los procedimientos
de manejo adecuados, debe salvaguardar al
consumidor de cosechas contaminadas y
reducir al mínimo cualquier posible efecto
adverso en el ambiente” (U.S. EPA, 1981). |