La propuesta de destinar la
alimentación de la humanidad para producir
combustibles, para que la sociedad
norteamericana no deba afectar en lo más mínimo
su standard de consumo, como reclama el
Protocolo de Kyoto, se inscribe en las mismas
miradas catastrofistas del Club de Roma, la
Trilateral Comission, el Consenso de
Washington y las voces de algunos gurúes
ambientales que auguran una población mundial
de 500 millones de personas para el año 2050.
“Amigos, sólo se trata de hacer
negocios. Porque pobres van a seguir
existiendo y de ellos se tendrán que ocupar
las ONG" - Ing. Agr. Héctor Monsy
Huergo, Director de Clarín Rural en Expoagro
“... Si se trata de ganar plata con la
tierra, sembremos marihuana (coca, opio...),
esa sería "la opción más
rentable" (para el mercado), pero
evidentemente esto es moralmente rechazado (y
militarmente combatido). ¿Porqué, en cambio,
no rechazamos moralmente sembrar maíz para
producir etanol si eso significa que quebramos
la ecuación alimentaria y la ecuación energética
de los pueblos pobres del mundo?...” -
Ing. Enrique Martínez, Director del INTI
Después de mi el desierto...
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Casi como una reacción desesperada de una
hidra malherida, acorralada por los pueblos y
por una realidad mundial, que no sólo no
puede controlar, sino que le es cada día más
hostil, y es particularmente
antinorteamericana a largo plazo, el pool
petrolero adueñado de la Casa Blanca, desde
el golpe legal del 2000, consolidado por el
autoatentado de las Torres Gemelas, acaba de
buscar una salida desesperada a la crisis del
petróleo, a la del dólar y a la emergencia
de un nuevo bloque de poder mundial expresado
en las posiciones autónomas de China, Irán,
la Revolución Venezolana, la revolución
Boliviana, Ecuador, el crecimiento de la
India, Brasil y la nueva actitud más autónoma
del gobierno de la nueva oligarquía rusa
expresada por Vladimir Putin, que descubrió
que después de Irán les tocaba a ellos... |
En el 2000 el sector
nazi-petrolero-religioso del poder
norteamericano impidió a toda costa la
llegada de Al Gore a la Casa Blanca
imposibilitando que los EE.UU., adhirieran al
Protocolo de Kyoto, situación que comenzaría
a limitar y recortar el poder omnímodo de las
petroleras y del sector energético
privatizado, por sobre la marcha de la economía
global y sobre la sociedad yanqui.
Ahora luego del catastrófico fracaso en
Irak, la consolidación del liderazgo de la
Revolución Bolivariana, las resoluciones de
la UE a favor de la disminución del uso energético,
la derrota por paliza en las elecciones
parlamentarias sufrida por el preverbal
empleado que ocupa en su nombre la Casa
Blanca, y la marcha del mundo a una clara
restricción en el uso de los combustibles fósiles,
las petroleras decidieron contraatacar con una
jugada astuta, desesperada, inviable y como
todas las medidas del capitalismo senil,
autodestructiva del planeta.
La propuesta de destinar la alimentación
de la humanidad para producir combustibles,
para que la sociedad norteamericana no deba
afectar en lo más mínimo su standard de
consumo, como reclama el Protocolo de Kyoto,
se inscribe en las mismas miradas
catastrofistas del Club de Roma, la Trilateral
Comission, el Consenso de Washington y las
voces de algunos gurúes ambientales que
auguran una población mundial de 500 millones
de personas para el año 2050. Es decir, el
viejo anhelo de la oligarquía financiera
mundial desde siempre, pero en particular,
desde el 1º de Mayo de 1945, cuando su plan
de contención contrarrevolucionaria
hitleriana concluyera exactamente al revés:
reducir drásticamente la población del
Tercer Mundo. Resolver el problema de un mundo
que les es cada vez más hostil, suprimiendo a
los hostiles, es decir a los pobres.
Nadie duda que, si las tierras fértiles y
cultivables del mundo (sólo Brasil gobernada
por el 'progresista' Lula piensa deforestar 60
millones de hectáreas, es decir destruir la
Amazonia y lo que queda del Pantanal para
producir etanol y biodiesel; Malasia ya perdió
el 87% de sus bosques tropicales para cultivar
Palma, para hacer biodiesel) (1) deben ser
destinadas a producir etanol o biodiesel para
que la parte pudiente de la sociedad
norteamericana (también los pocos
beneficiados por la sojización en la
Argentina) pueda seguir dilapidando
combustible en sus 4x4. También continuarán
dilapidando energía en su sociedad enferma y
autoaniquilante (el cereal necesario para
llenar un tanque de una 4x4 permitiría
alimentar a una persona todo un año) (2),
nadie puede dudar insistimos, que si tamaño
disparate económico y ecológico se llevara
adelante, el resultado sería la muerte por
hambre de un sector de entre un tercio y un
medio de la población mundial, esa que hoy ya
pasa o esta cerca del hambre. Es decir entre
2.000 y 3.000 millones de seres humanos. Además
como muy bien señalara el comandante Fidel
Castro Ruz, difícilmente quedara algún árbol
sobre el planeta (3), la desertificación, la
desaparición del agua dulce, y la extinción
masiva de especies, se difundiría por el
planeta. El capitalismo de las corporaciones
multinacionales podría reemplazar aquella
frase que dice 'después de mi el diluvio',
por otra aun más siniestra: después de mi el
desierto...
Cerrando el círculo
En el caso particular de nuestro país -y
de gran parte de Sudamérica- depredada por el
monocultivo sojero-transgénico-forrajero, la
producción de agro combustibles, cerraría el
círculo abierto en el largo ciclo 1976-2001,
que nos devolviera al estado neocolonial que
aun hoy transitamos. Continuarían siendo los
precios internacionales, las decisiones de las
corporaciones cerealeras, alimenticias,
petroleras, de la industria de agro tóxicos y
farmacéuticas-biotecnológicas, las que
decidieran nuestra política agroalimentaria,
estructural y por lo tanto quienes diseñaran
nuestra economía política nacional por décadas.
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La brutal frase expresada por el Ing Héctor
Huergo, con que abrimos esta reflexión (que
parafrasea, seguramente de manera freudiana
aquella otra famosa de Carlitos el Infame:
'Pobres hubo siempre..' ), que nos habla de
gente que vive en una Argentina anterior a la
rebelión popular de diciembre de 2001, no sólo
nos muestra cuanto puede crecer la perversidad
de un ser humano, que treinta años atrás
hablaba en nombre de los 'pobres del mundo' y
la 'Revolución mundial', al calor de un buen
puñado de dólares provistos por Monsanto y
Kissinger; sino que desnuda el pensamiento
siempre renacido de una burguesía argentina
por siempre colonial, como ya denunciaran
Moreno, Castelli y San Martín.
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Huergo vuelve a expresar el mismo
pensamiento de Rivadavia, Mitre, Sarmiento,
Roca, Pinedo, Martínez de Hoz y Cavallo:
“producir materias primas para el mercado
mundial y comprar lo que necesitamos fuera del
país”. Se justifica así que todo nuestro
ecosistema pampeano -y extrapampeano- el mejor
dotado del mundo para producir alimentos, se
dedique primero, a producir forraje barato
para China, la UE, Canadá y otros países que
destinan su economía a industrializarse,
dejando que otras naciones de economía
dominada, produzcan forrajes baratos ( pasto
soja), para así ellos producir carne con que
alimentar a su población y exportar a los
crecientes mercados asiáticos, donde habita
la mitad de la población mundial. Población
que, en su emergente desarrollo desafía
–seguramente de manera mortal- al poder
norteamericano, por lo cual éste diseña políticas
para exterminarla.
Huergo no es cualquiera, es uno de los
mayores difusores de la sojización en la
Argentina, expresando a veces pensamientos reñidos
con el más elemental saber agronómico (“lo
mejor que se puede hacer con un monte
degradado es transformarlo en leña, carbón y
durmientes”, expresó alguna vez, el experto
Huergo) dichos como un saber único, de verdad
inapelable, sin posibilidad de debate, con la
descalificación como método permanente de
confrontar ideas.
Las inundaciones de Santa Fe, “no es
culpa de los políticos (...) ni del aumento
de la siembra aquí y en Brasil, y otras
sandeces que se escuchan por diestra y
siniestra” (5). Como quien esto escribe, es
uno de los difusores de dicha “sandez”, me
tomo el atrevimiento de proponerle al Ing.
Huergo que tome algún curso de Ecología
–aun breve y de nivel medio- para entender
de qué se trata un Ecosistema, o saber qué
es una Cuenca, y comprender por supuesto que
las inundaciones de Santa Fe, las de Salta,
Tucumán y las que vendrán, tienen relación
directa con la expansión desmedida de la
Siembra Directa, el monocultivo de soja RR y
el desmonte casi total de toda la Cuenca del
Paraná.
No sorprende entonces que Huergo, y sus
demiurgos de la “Argentina verde y
competitiva” (Héctor Ordóñez dixit),
contraparte de la Argentina Industrial, Tecnológica
y Científica, también inclusive, con pleno
empleo, alta distribución de la riqueza,
socialmente estructurada, moderna y progresiva
existente entre 1945 y 1976, es decir la
Argentina Libre, Justa y Soberana, sea hoy uno
de los mayores defensores de la producción de
biocombustibles en nuestro país, utilizando
el mismo criterio de pensamiento único y
autoritario neoliberal. Huergo acaba de señalar
con el mismo autoritarismo ideológico de los
'90: los biocombustibles “no son buenos ni
malos sino inevitables” (4), es decir no hay
discusión posible. “Lo decidió el mercado
mundial”. No importa que dicha producción
transforme el alimento en combustible,
reduciendo aun más la oferta alimenticia, que
por vía de la sojización, cada vez escasea más
en nuestro país (basta ver las góndolas vacías,
por la especulación de precios monopolista
primero, pero también por la caída de varias
ramas alimenticias por el destino de los
suelos al cultivo de pasto-soja). Si la
sojización devastó la otrora histórica
Soberanía Alimentaria nacional, y está
provocando una catástrofe ambiental apenas
intervista, y que probablemente le explotará
al próximo gobierno, la combinación de
sojización y agro combustibles destruirá
toda posibilidad de reconstruir la Argentina
Justa, libre y Soberana, la Argentina
industrial, y nos remachará en el modelo
colonial agroexportador o productor de
commodities.
“¿Cien millones de Toneladas o un
millón de productores agropecuarios?”(6)
Los llamados biocombustibles –hasta el
nombre es político y mentiroso- buscan lavar
la cara de las multinacionales petroleras,
permitiéndoles seguir controlando el mercado
mundial de combustibles, cosa que no podrían
hacer en caso de que los verdaderos
combustibles no contaminantes, la energía
solar, eólica o del agua -incluso la
proveniente del reciclado de residuos- se
desarrollaran a escala planetaria. Dichas
energías son esencialmente descentralizadas y
de acceso libre, quebrando el poder mundial de
las petroleras. Los agro combustibles permitirían
al pool energético y petrolero de los Estados
Unidos, quebrar el Protocolo de Kyoto, que
seguramente firmará un próximo gobierno demócrata,
ya que los biocombustibles encierran la idea,
de que la sociedad norteamericana seguirá
dilapidando la energía mundial y contaminando
a piaccere el planeta, sin afectar su
enfermizo nivel de consumo, y su irracional
sistema de uso de energía. Por el contrario,
la siniestra propuesta de Bush (a la que se
suma el progre Lula) es matar de hambre a la
población pobre del mundo para, así ellos
puedan seguir quemando gas oil en sus 4x4 y en
sus millones de vehículos. Es tan descarada
la propuesta, que la UE, acaba de aprobar una
resolución, por la cual acepta utilizar
biocombustibles, pero... no los producirá en
su suelo, (7) ya que no permitirá que un solo
centímetro cuadrado del mismo pasible de ser
cultivado, sea privado de producir alimentos.
La Soberanía Alimentaria es prioritaria para
la UE desde 1973. Siendo así, la UE resolvió
producir biocombustibles pero... en los países
del Tercer Mundo. (7)
La propuesta de los llamados
biocombustibles no debe ser aceptada por
nuestro país más allá de pequeñas
producciones, a costa de perder
definitivamente nuestra independencia económica
y extremar hasta el hartazgo la catástrofe
ambiental que se difunde vía la sojización.
Por el contrario se hace necesario discutir un
plan de Desarrollo Rural y Nacional, que
retome la idea de una Argentina para todos,
industrial, inclusiva, distributiva, democrática,
participativa, ambiental y socialmente
sustentable, donde no existan los pobres, tal
como conocimos en el pasado, aunque fuera por
un breve período.
Eso implica salir progresivamente del
modelo de la sojización; recuperar y fomentar
la producción de escala familiar; remontar
las producciones regionales; proteger lo poco
que queda del monte nativo (hoy amenazado
desvergonzadamente por el Senado de Alí
Baba); reforestar; prohibir las fumigaciones
masivas y descontroladas en tanto se reduzca
el área de sojización; depurar las áreas
contaminadas con glifosato, 2-4-D, atrazina,
endosulfan y demás biocidas; aplicar medidas
sanitarias de emergencia para proteger a la
población rural contaminada con agro tóxicos
del cáncer y las malformaciones crecientes;
reducir y depurar el área de transgénicos;
recuperar paulatinamente el sistema de rotación
agrícola-ganadera; Alentar y difundir el
sistema de la agro ecología; reordenar por
medio de impuestos, retenciones, créditos y
subsidios la producción nacional. Abandonar
la sojización, recuperando una política de
Soberanía Alimentaria, repoblamiento del
campo y redistribución de la tierra.
Recientemente, en un encuentro sobre el
futuro de la agricultura, el Dr. Walter Pengue
lanzó una hermosa propuesta que hacemos
nuestra: ¿porqué en lugar de 100 millones de
toneladas de granos no nos proponemos tener 1
millón de productores agropecuarios? (6), y
no los 300.000 a que nos redujo la sojización.
Tal vez en ese debate encontremos un
disparador de un nuevo Proyecto Nacional, en
lugar de resignarnos a que “pobres hubo
siempre” y que las multinacionales -y Bush-
nos decidan el modelo de país a tener.
* Alberto J. Lapolla - Ingeniero Agrónomo
genetista
Notas: 1.- Altieri Miguel, conferencia en Buenos
Aires 21-3-07
2.- Ribeiro Silvia, Agro combustibles versus
soberanía alimentaria, 03-07
3.- Castro Ruz Fidel, Condenados a muerte
prematura por hambre y sed más de 3 mil
millones de personas en el mundo, 28-03-07
4.- Clarín, Cara y ceca de los
biocombustibles, 10-4-2007
5.- Clarín Rural, Pág. 3, 14-4-07
6.- Pengue Walter, conferencia en Buenos Aires
21-3-07
7.- Altieri Miguel, conferencia en Buenos
Aires 21-3-07
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