Como todos sabemos, en cuestión de incendios
no sé tiene una segunda oportunidad, por eso
son tan importante los trabajos previos que se
realicen en función de la Prevención.
Los incendios, relacionados con el ámbito
del trabajo o del esparcimiento han causado la
muerte de cientos de personas y lesionado un
sin número de otras. Sin embargo muchos de
estas muertes podrían haberse evitado, si se
hubieran tomado los recaudos necesarios en
cuanto a instalaciones denominadas de protección
activa (Extintores, mangueras de incendio,
hidrantes, etc.) y se tomara en cuenta
factores tales como la resistencia o
estabilidad y la reacción al fuego de los
materiales utilizados, lo que se
conoce como protección pasiva, o sea las
acciones que podemos realizar, encaminadas a
mejorar el comportamiento de dichos materiales
frente al fuego.
Con respecto a la protección pasiva, es
mucho lo que se puede hacer para mejorar la
performance de una obra frente a un incendio.
Le proponemos un simple ejercicio: Observe a
su alrededor y determine que tipo de
materiales lo rodean: Paredes, puertas,
ventanas, cielo raso, equipos de iluminación,
sillas, escritorios, archivos, alfombras,
estanterías, etc. ¿Cuántos de estos
materiales son inflamables? ¿Lo pensó
alguna vez? Queremos comentarle también
algunos datos de interés para evaluar:
Según estudios realizados por
especialistas Suizos en un ambiente con
materiales tradicionales el gradiente de
temperaturas una ves iniciado un incendio es
el siguiente:
EN 5 MINUTOS LA
TEMPERATURA ASCIENDE A 550 oC
EN 10 MINUTOS LA
TEMPERATURA ASCIENDE A 720 oC
EN 30 MINUTOS LA
TEMPERATURA ASCIENDE A 830 oC
EN 60 MINUTOS LA
TEMPERATURA ASCIENDE A 1000 oC
Estos gradientes son estimados y varían
de acuerdo a factores tales como:
a) Conductividad de los elementos
que intervienen
b) Características endotérmicas y
exotérmicas
c) Calor específico de los mismos
d) Temperatura ambiental
e) Ventilación
f) Grado de inflamabilidad
Para los proyectistas estos datos son
fundamentales dado que tienen que considerar
al fuego como una carga especial, comparativa
a otras cargas que intervienen en la
construcción, ya que las resistencias de los
materiales estructurales dependerán
fundamentalmente de su naturaleza, teniendo
cada uno de ellos un comportamiento diferente.
MATERIALES
ESTRUCTURALES
Se consideran bajo esta denominación a
todos los elementos de construcción que por
su capacidad de resistencia a esfuerzos
exteriores, sirven de base para las
estructuras. Muchos son los materiales
utilizados a través de la historia por el
hombre, desde la piedra y la madera, pasando
por los ladrillos y tejas de barro cocido
hasta las modernas estructuras de acero y de
hormigón armado. Estos últimos presentan
ciertas desventajas frente al fuego que son
necesarias conocer para poder evaluar
adecuadamente los riesgos en el caso de
incendio.
EL ACERO EN LAS
ESTRUCTURAS
Se Considera al acero, dentro del grupo
de metales utilizados en la construcción (
acero, aleaciones de aluminio, hierro forjado,
galvanizado, etc.) por poseer una elevada
resistencia a la carga estructural y una
calidad muy uniforme. Por otra parte el acero
es incombustible frente al fuego, pudiéndose
considerar esto como una ventaja. Sin embargo
es un material muy vulnerable a las
temperaturas, perdiendo resistencia en forma rápida.
Esta característica hace que los espacios
utilizados por la gente, que ofrecen las
estructuras de acero, debido a la inmediata
perdida de su resistencia, sumada a su elevado
coeficiente de dilatación, sufran
hundimientos sin dar tiempo para que actúen
los sistemas contra incendios (extintores,
bomberos etc.)
No solamente hay que tomar en cuenta la
perdida de resistencia del acero frente a las
temperaturas, la cual dependerá
fundamentalmente de la masividad del mismo y
la temperatura generada por el fuego, sino que
al dilatarse por lo general el acero desplaza
su base, originado fuerzas que provocan una
compresión de aproximadamente 1200 Kg /cm2.
Esos desplazamientos así como las torsiones
y flexiones propias, originan serios daños a
otros elementos próximos por tracción y
rotura de las soldaduras: Ej: escaleras,
puertas, etc.
A temperaturas entre 315 y 420oC el acero
comienza a debilitarse, si recordamos la tabla
de gradiente térmicos comentada
anteriormente, estas temperaturas se obtiene
antes de los 5 minutos. El Aluminio por su
parte pierde consistencia y rigidez entre los
100 y 315oC
LA MADERA EN LAS
ESTRUCTURAS
Si bien la madera no constituye el elemento
constructivo por excelencia en nuestro
mercado, fácilmente lo podemos encontrar en
construcciones antiguas y también en algunos
proyectos dirigidos a diferentes sectores que
aprecian este tipo de material.
Si bien se trata de un material calificado
como Inflamable y Combustible, posee ciertas
ventajas frente al acero, fundamentalmente
derivadas de su baja conductividad térmica.
La estabilidad portante de las
estructuras de madera resiste condiciones durísimas,
permaneciendo en su base soportando la carga
preestablecida. En las mismas
condiciones una estructura de acero quedaría
totalmente inutilizada
Este comportamiento estable frente al
fuego (en cuanto a su resistencia) se
comprende fácilmente a partir del
conocimiento de los cambios que ocurren en la
estructura interna de las mismas por efecto de
la temperatura.
En primer lugar, la madera se deshidrata,
aumentando su resistencia. Según la especie,
por cada 1% de agua perdida, aumenta casi un 4
% la resistencia a la compresión y un 2% la
resistencia a la flexión. Valores muy
importantes dado que aportan una acción
directa sobre las posibles deformaciones de la
estructura y su colapso. Este aumento de la
resistencia a la compresión y flexión
compensa la posible perdida de sección por
carbonización de la superficie. Está
comprobado que aún a temperaturas de 1000oC,
las estructuras de madera expuestas, sin
entrar en contacto directo con el fuego, han
soportado sin deformaciones por un tiempo
superior a dos horas.
La carbonización de la madera por efecto del
fuego es lenta y disminuye aún más dicha
velocidad al formarse la primer capa de
carbonización. Los tratamientos ignifugantes
realizados previamente a la madera, aportan
una mayor protección contra el fuego,
demorando la propagación de la llama.
EL HORMIGON EN LAS
ESTRUCTURAS
El hormigón es sin duda el elemento
constructivo por excelencia en nuestro
mercado, dada sus características de colada
con armadura de barras de acero, sus valores
de compresión y flexión son elevados, muy
superiores a los del acero, no así la
resistencia a la tracción dado que justamente
esta asociada a la del acero que contiene.
Si bien no todos los hormigones tienen el
mismo comportamiento, debido fundamentalmente
a la variación de sus formulaciones, podemos
definir que a temperaturas superiores a los
550oC la resistencia a la tracción se reduce
prácticamente a cero tal como ocurre
con el acero. Esta perdida, comparativamente
con el acero es mayor en el hormigón a
temperaturas menores, equiparándose a los
600oC. Este fenómeno de perdida de
resistencia a la tracción genera colapsos en
las estructuras. El efecto del calor sobre el
material recibe el nombre de Fatiga y esta
producida fundamentalmente cuando la tracción
no es constante por la doble acción de la
temperatura propia del fuego y el agua de
extinción.
REVESTIMIENTOS DE
PROTECCIÓN:
Como comentamos al principio de esta nota,
“En caso de Incendios no se tiene una
segunda oportunidad” y todo lo que hagamos
para brindar un tiempo adecuado para permitir
la llegada de los bomberos, seguramente dará
la posibilidad de salvar una o más vidas. La
protección de los elementos estructurales y
la posibilidad de disminuir el grado de
combustión de los elementos que conforman los
ambientes, son dos acciones concretas que
aseguran un tiempo extra de 30 a 60 minutos,
Primordiales a la hora de proteger vidas.
Las pinturas aportan una amplia gama
de productos destinados fundamentalmente a la
Protección de las estructuras y a disminuir
el grado de inflamabilidad o reacción al
fuego de los materiales.
De acuerdo a las normas UNE españolas se ha
establecido la siguiente clasificación:
REACCION AL FUEGO
MATERIALES
q M - 0
No combustible
q M – 1
Combustible pero no inflamable (Ignífugo)
q M – 2 Difícilmente
Inflamable
q M – 3 Moderadamente
Inflamable
q M – 4
Fácilmente Inflamable
ELEMENTOS
COMPARTIMENTADORES:
Para estos elementos se determina la Resistencia
al fuego: RF Que es el tiempo
transcurrido hasta que un elemento deja de
satisfacer una de las siguientes condiciones:
1. Estabilidad mecánica hasta llegar a
la temperatura crítica (500 oC) o flecha
(deformación) admisible
2. Estanqueidad a las llamas entre
compartimentos
3. Estanqueidad a los gases inflamables
entre compartimentos
4. Aislamiento térmico entre
compartimentos
Dentro de los elementos Compartimentadores
se consideran: paredes, muros, cubiertas,
fachadas, puertas, elementos vidriados.
ELEMENTOS
ESTRUCTURALES:
Para estos elementos se determina la
Estabilidad al Fuego: EF y se expresa en
minutos: 15 – 30 – 45 – 60 minutos etc.
Dentro de la definición de los productos
para la protección contra el fuego,
encontramos dos tipos, especialmente en las
pinturas:
1. Pinturas Ignífugas: son aquellas
que no colaboran con la propagación del
fuego, es decir se queman en presencia de
llama pero sé auto extinguen al desaparecer
la misma.
2. Pinturas Intumescentes:
desarrollan frente al fuego o las altas
temperaturas (+ de 250oC) una reacción química
interna que produce un aumento considerable de
su volumen, generando una espuma carbonosa
disipadora del calor, disminuyendo por un
lapso de tiempo, el efecto del mismo sobre el
material de soporte. De esta manera se puede
prevenir el colapso de una estructura por un
tiempo cercano a los 90 minutos (tiempo máximo)
El esquema de pintado más conveniente se
debe definir de acuerdo al tipo de material a
proteger y en el caso de los perfiles de acero
dependerá también de las características de
los mismos, su masividad y la cantidad de
caras expuestas al fuego, fijándose el
espesor de la capa final en función de dichos
valores.
Sr. Julio García - Sinteplast.