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La contaminación atmosférica es un problema
general para todas las naciones del mundo. El
rápido crecimiento urbano e industrial ha
tenido como resultado la emisión a la atmósfera
de enormes cantidades de productos residuales
potencialmente nocivos. Las naciones se han
resistido a admitir, o simplemente han dejado
de reconocer, el carácter limitado de las
propiedades purificadoras de la atmósfera y
la consecuencia ha sido que la contaminación
del aire ha afectado a la salud y al bienestar
de las personas; ha causado daños
generalizados a la vegetación, a las
cosechas, a la fauna, los materiales y a la
atmósfera y ha provocado la disminución de
los escasos recursos naturales necesarios para
el desarrollo económico a largo plazo.
El problema de la contaminación del aire es más
acusado en las zonas urbanas e industriales y
se manifiesta en los cortos episodios de
contaminación o escapes accidentales de
grandes cantidades de contaminantes que ha
conducido a la puesta en marcha de medidas de
carácter local mediante planes de saneamiento
atmosférico y medidas a escala nacional
(programas de gestión para la reducción de
la contaminación atmosférica). Inicialmente
estas medidas dieron poca importancia al fenómeno
del transporte de la contaminación lejos de
su origen y, así, se han producido problemas
a escala global como la lluvia ácida, agujero
de ozono, cambio climático, etc. que ha
decidido a la comunidad internacional a
admitir la gravedad de los problemas y a
emplear acciones reguladoras efectivas
(Protocolo de Montreal para la disminución de
CFC, implantación de una ecotasa para reducir
el consumo de combustibles, etc.).
El aire no se encuentra nunca en estado puro, sin
embargo, no por ello ha de poseer sustancias
extrañas que puedan provocar algún efecto
nocivo al medio. El aire es una mezcla de
gases y partículas de diferente composición.
Así, las partículas en suspensión son
emitidas desde los desiertos o zonas áridas;
las cenizas y gases se emiten a través de
volcanes o incendios de masas forestales; los
compuestos orgánicos odoríferos se emiten en
los bosques, plantas, pantanos naturales, etc.
Asimismo, en el aire se encuentran partículas
de polen y esporas, así como el aroma fresco
del agua de mar en la zona cercana a la costa.
Todo ello contribuye a la formación del aire
natural.
En el transcurso de los años cada especie animal
o vegetal ha evolucionado en armonía con el
aire que respiraba hasta adaptarse a las
variaciones de su composición. Sin embargo,
la actividad industrial ha provocado cambios
en la composición natural de la atmósfera.
Se queman millones de toneladas de carbón y
otros combustibles fósiles, se funden metales
y se producen otros materiales adicionando
residuos gaseosos y sólidos a la atmósfera.
COMPOSICIÓN DE LA ATMÓSFERA
| Nitrógeno (N2) |
78 % |
| Oxígeno (O2) |
20,9% |
| Argón (A) |
0,9% |
| CO2 |
0,03% |
| Neón (Ne) |
0,002% |
| Helio (He) |
0,0005% |
| Metano (CH4) |
0,0002% |
| Criptón (Kr) |
0,0001% |
| Hidrógeno (H2) |
0,00005% |
| Xenón (Xe) |
0,000008% |
| Ozono (O3) |
0,000007% |
Aparece el automóvil
La aparición del automóvil a principios de este
siglo ha provocado una nueva etapa en la
historia de la contaminación atmosférica.
Aparecen en la atmósfera nuevos contaminantes
la mayoría de los cuales son de composición
no muy bien conocida, como producto de la
reaccionabilidad de los contaminantes emitidos
por los tubos de escape de los automóviles y
su posterior reaccionabilidad entre ellos bajo
determinadas condiciones meteorológicas.
La historia de la contaminación atmosférica es
tan vieja como la propia humanidad sobre todo
desde el momento en que el hombre utiliza el
fuego como elemento necesario pasa su propia
subsistencia. Existen referencias del siglo
XIII en Londres donde fue prohibido quemar
carbón pues se consideraba perjudicial para
la salud.En 1661, John Evelyn escribió un
ensayo sobre el problema de los humos y olores
sulfurosos en Londres. En 1820 aparece la
primera reglamentación oficial sobre el
control de combustibles industriales.
Sin embargo, el problema es grave a finales del
siglo XIX con el inicio de la primera Revolución
Industrial debido al uso generalizado del carbón
como combustible produciéndose emisiones de
gases sulfurosos y humos negros.
En 1881 se establece la primera ley norteamericana
sobre el control de humos negros en Chicago.
Poco antes de la primera guerra mundial
(1914-18), surge en Londres la palabra
"smog", palabra compuesta por la
contracción de "fog" (niebla) y
"smoke" (humo), y que actualmente se
utiliza en la mayor parte de los países
industrializados para designar a cualquier
zona sometida a un problema de contaminación
atmosférica.
En 1947 aparece la primera legislación en la
ciudad de Los Angeles para el control de
compuestos de azufre y humos negros a los que,
erróneamente, se atribuyó como causantes de
la niebla gris que cubre gran parte de la
ciudad. En realidad el problema que aparece en
esta ciudad, y en aquellas ciudades con alta
densidad de tráfico y situadas en latitudes
donde la radiación solar es intensa, es el
preludio de un nuevo tipo de contaminación
desconocida hasta aquellas fechas como
consecuencia del uso masivo de los automóviles,
la contaminación fotoquímica.
Los automóviles vomitan, a través del tubo de
escape, mezclas de gases y partículas entre
los cuales los más conocidos son los óxidos
de nitrógeno, monóxido de carbono, plomo y
compuestos orgánicos volátiles. La reacción
de los óxidos de nitrógeno con los
compuestos orgánicos volátiles (VOC's) en
presencia de luz solar intensa genera un nuevo
tipo de contaminación (smog fotoquímico)
cuyo máximo exponente es el ozono.
Varios han sido los episodios de contaminación
conocidos en el transcurso de los últimos 50
años. Entre ellos cabe destacar los
siguientes:
* Diciembre de 1930: Valle del Mosa (Bélgica). Se
producen 63 muertos y centenares de enfermos
con afecciones pulmonares agudas por acumulación
de compuestos sulfurosos, humos negros y ácido
fluorhídrico durante cinco días de
estabilidad atmosférica.
* 1948: Donora (Pennsylvania). Se registran 20
muertos y cerca de 6.000 enfermos sobre una
población de 12.000 habitantes. Ello motivó
los estudios y preparación que condujeron a
la constitución de la Environmental Protection
Agency (E.P.A), organismo dependiente de la
administración de los Estados Unidos y cuya
misión es impulsar actuaciones contra la
degradación ambiental.
En el transcurso de los años cincuenta y sesenta
se producen diversos episodios de contaminación
en la ciudad de Londres:
* 1952 (diciembre): muerte de 4.700 personas en 4
días.
* 1956: muerte de 1.000 personas
* 1962: muerte de 300 personas.
A raíz del primer episodio acontecido en Londres,
el Parlamento Británico aprobó la Clean Air
Act que se convirtió en la primera ley
europea que combatió este fenómeno y que
terminó con este tipo de episodios de
contaminación en la capital inglesa. Todos
estos episodios se produjeron bajo condiciones
meteorológicas adversas (inversión de
temperatura, situación anticiclónica
persistente, etc.), que producen la acumulación
de los contaminantes emitidos por las fuentes
emisoras y que debido a esta situación
meteorológica no pueden dispersarse en la atmósfera,
se concentran cerca del suelo mezclándose con
el aire limpio y provocan fenómenos de
contaminación del aire.
Contra la contaminación
En la década de los años sesenta se produce una
gran actividad de las agencias gubernamentales
y se consolidan programas globales estrictos
contra la contaminación atmosférica tanto en
la E.P.A. como en otros organismos análogos de
otros países.
Se define a la contaminación atmosférica como la
presencia en el aire de ciertas sustancias en
concentraciones lo suficientemente elevadas,
sobre el nivel ambiental natural, como para
producir un perjuicio en la salud del hombre,
animales, vegetales o a los materiales. Estas
sustancias pueden tener un origen natural
(volcanes, océanos, etc.), o pueden ser
introducidas por actividades humanas (antropogénicas).
Teniendo en cuenta que el hombre consume
diariamente 17.500 litros
de aire, es evidente que la calidad del aire
es una cuestión que debe preocupar a la
humanidad. Existe una gran variedad de
sustancias presentes en la atmósfera, aunque
algunas de ellas están en muy baja proporción.
Son constituyentes que pueden proceder de
fuentes o orígenes naturales, o son
consecuencia de actividades humanas.
El proceso industrial que provoca la mayoría de
los fenómenos de contaminación atmosférica
es la combustión industrial de carbón o fuel
oil, que arroja a la atmósfera, entre otros,
toneladas de óxidos de azufre, humos negros,
partículas en suspensión y de óxidos de
nitrógeno. Al quemar este tipo de combustible
se generan los contaminantes antes mencionados
además del dióxido de carbono, que es el
principal responsable del calentamiento del
planeta.
| Contaminante |
Sector primario |
Transporte |
Industria |
Producción energía |
| CO2 |
3.494.756 |
9.608.825 |
8.120.317 |
4.442.657 |
| CO |
15.166 |
385.848 |
29.595 |
2.362 |
| NOx |
14.829 |
92.668 |
22.178 |
17.619 |
| SOx |
4.023 |
12.215 |
28.496 |
71.938 |
| VOC's |
9.463 |
84.534 |
5.316 |
-- |
| PST |
6.514 |
11.786 |
53.089 |
1.806 |
| CH4 |
6.331 |
1.485 |
121 |
-- |
| NH3 |
27.808 |
53 |
-- |
-- |
| Pb |
-- |
592 |
4 |
--- |
| N2O |
-- |
376 |
-- |
-- |
Estimación de las emisiones totales (toneladas)
en Catalunya (1990).
La vigilancia y el control de la contaminación
atmosférica
En Catalunya, la competencia en la vigilancia y el
control de la contaminación atmosférica es
de la Generalitat
de Catalunya a través del Departament de Medi
Ambient que ejerce estas competencias mediante
el Servei de Vigilància i Control de l'Aire.
La vigilancia se realiza mediante la Xarxade Vigilància i Previsió de la Contaminació Atmosfèrica
, coordinada por el Departament de Medi
Ambient, a través de las estaciones automáticas
repartidas a lo largo del territorio que miden
en tiempo real los niveles de calidad del
aire.
Estos niveles se comparan con los valores límite
dictados por
la Unión Europea
para cada contaminante, con lo que se obtiene
al diagnóstico del nivel de contaminación
atmosférica en cualquier zona de Catalunya.
Así, por ejemplo, el valor límite para el
plomo es de 2 mg/m3 durante un tiempo de
exposición de un año mientras que el valor
admisible para el monóxido de carbono es de
45 mg/m3 en un tiempo de exposición de 30
minutos o de 15 mg/m3 durante 8 horas. Si se
superan estos niveles la zona afectada puede
ser declarada Zona de Protecció Especial y,
en este caso, la administración deberá poner
en marcha un plan de actuación a medio o a
largo plazo para restaurar la calidad
ambiental de la zona mediante la adopción de
medidas correctoras sobre las fuentes emisoras
que produzcan este fenómeno.
En el caso del ozono (contaminación fotoquímica),
existe un umbral de información a la población
que se sitúa en 180 mg/m3 para un tiempo de
exposición de una hora. En caso de superación
se avisa a la población afectada de este fenómeno
y se recomienda no exponerse al aire libre en
las horas centrales del día al tipo de
población más sensible (afectados crónicos
por problemas respiratorios).
Si se superan los valores de referencia debido a
una situación meteorológica adversa
(persistencia anticiclónica con inversiones
de temperatura), entonces se declara al área
afectada como Zona d'Atenció Especial y
entonces la zona afectada deberá poner en
marcha planes especiales, ya previamente
establecidos, para disminuir los más rápidamente
posible la contaminación ambiental ya que
estos fenómenos tienen una duración de pocos
días.
La puesta en marcha de la nueva directiva europea
sobre la gestión de la calidad del aire,
obligará a la administración a adoptar
planes de saneamiento atmosférico tanto para
las zonas industriales como para las grandes
áreas urbanas (programa auto-oil) para que en
el horizonte del año 2.005 se alcancen unos
niveles de calidad del aire óptimos en todo
el territorio de
la Unión Europea.
El control de las fuentes industriales se realiza
mediante inspecciones "in situ" con
la correspondiente toma de muestras y medida
analítica de los niveles de contaminación
emitidos por las fuentes. La comparación de
estos valores con los niveles máximos
permitidos por las actividades industriales,
que están tipificados en la normativa
estatal, permite conocer el grado de
cumplimiento industrial en relación con la
contaminación atmosférica. En caso de
superación de los valores de referencia, o
bien en el caso, de que la fuente no se haya
sometido a la inspección obligatoria, el
Departament de Medi Ambient incoa un
expediente sancionador a la empresa afectada
que puede variar entre 20.000.-ptas. (leves)
hasta 15.000.000.- de pesetas en los casos más
graves.
Las industrias se catalogan en función de su
potencial contaminante en industrias del tipo
A (potencial contaminante elevado), del tipo B
(moderado) y del tipo C (bajo). Las fuentes
industriales del tipo A han de realizar una
inspección oficial de sus niveles de emisión
una vez cada dos años, mientras que las del
grupo B han de ser inspeccionadas cada 3 años
y las del grupo C cada cinco años. Las
Centrales Térmicas tienen que equipar sus
instalaciones con un sistema de vigilancia, en
tiempo real, de sus emisiones y de sus
inmisiones (calidad del aire). Asimismo, a
través de acuerdos de las empresas y el
Departament de Medi Ambient, se controlan en
tiempo real fuentes emisoras con un potencial
contaminante elevado mediante la adopción de
métodos automáticos de análisis y
telecontrol desde las fuentes hasta el
Departament de Medi Ambient. En caso de
superación de los niveles de emisión, la
industria afectada puede acogerse a los Planes
Graduales de Reducción de las Emisiones
(PGRE). En este supuesto, la industria
presentará un plan de saneamiento atmosférico
donde especificará el tipo de medidas
correctoras a implantar.
La próxima puesta en escena de la directiva sobre
el control integrado de la contaminación de
origen industrial (IPPC), la incorporación de
planes preventivos (Normas ISO 14.000 y EMA's)
y el uso de nuevas tecnologías para reducir
las emisiones han de jugar un papel importante
en la reconversión industrial hacia un nuevo
concepto donde la variable ambiental sea
incorporada como un elemento básico para la
industria.
Conseguir un aire más limpio es una tarea
colectiva donde deben estar implicados los
ciudadanos, la industria y la administración.
El derecho a la información ambiental que
tiene la población, una gestión ambiental
adecuada por parte de la industria y un
control cada vez más riguroso por parte de la
administración sobre las industrias y sobre
el tráfico urbano, tienen que ser factores
claves para que el aire que respiramos todos
los ciudadanos mejore ostensiblemente en la próxima
década.
________________________
Guillem Massagué i Roch
Licenciado en Ciencias Químicas.
Master en Ingeniería y Gestión Ambiental por
la Universitat Politècnica de Catalunya.
Jefe del Servei de Vigilància i Control de
l'Aire de la Generalitat
de Catalunya |